Desarrollo Humano

Published on February 1st, 2018 | by Revista Gente

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Qué decir y hacer cuando un amigo pierde su trabajo

Recuérdale que cuando una puerta se cierra, otra se abre, si de verdad está dispuesto a luchar por ello.

No hay necesidad de soltar un discurso sobre lo injusta que puede ser la vida y decir que acabas de leer en el periódico que la situación laboral es un desastre, tampoco tienes por qué contar la historia de aquel amigo que tuvo que mudarse con sus padres después del despido. Apoya a esa persona y adopta una actitud proactiva. Invítale a comer cuando se hayan calmado los humos o ponle en contacto con alguien que pueda ayudarle.

Muchas personas hacen uso de las redes sociales para anunciar su despido. Presta atención al tono que empleen y adecúa tu respuesta. Por ejemplo, si dice algo así como: “Lo he buscado por todas partes y soy incapaz de encontrarlo… Así que, en fin, parece que he perdido mi trabajo”; el mensaje y el tono están claros: me lo estoy tomando con calma, así que no necesito compasión.

No hagas que la cosa gire en torno a ti

No, sabes que no tienes envidia de la persona que acaba de perder su trabajo, así que no mientas. Ahórrate las típicas tonterías de “Yo odio mi trabajo, ojalá me echaran a mí también” o “Bueno, vas a poder dormir hasta tarde y pasarte el día en pijama”.

Si de verdad odias tu trabajo y quieres dormir hasta tarde, lo único que tienes que hacer es levantar la mano y podrás disfrutar de la “libertad” de la que te dota el desempleo.

A nadie le gusta ser despedido. Acéptalo.

Es ofensivo enviarles ofertas de trabajo por debajo de sus posibilidades, así que no lo hagas

Puede que conozcas una oferta de trabajo con un salario muy pobre o que pertenezca a un campo totalmente distinto al de tu amigo. No se la envíes. Alguien que hasta hace dos días era director de su departamento no quiere trabajar en un restaurante de comida rápida. Al menos, no por ahora.

Puede que tu intención sea positiva, pero el mensaje que transmites es: “Debes de estar desesperado”. Conozco a una escritora que fue despedida recientemente de su trabajo en una empresa donde le pagaban bastante bien. Un amigo le envió una oferta de trabajo para una página web con un salario miserable, hasta su hija adolescente ganaba más en una hora cuidando niños. Aunque puede que llegue un momento en el que cambien sus requisitos para buscar trabajo y pueda conformarse con menos, no es el caso por el momento.

Es más aconsejable ofrecerte a enviar el currículum de tu amigo a tus conocidos: la magia del networking.

Ayúdales a ver la situación desde otra perspectiva

A veces, nuestras acciones nos definen. Pero todos somos más de lo que pone en nuestras tarjetas de visita.

Ayuda a tu amigo a darle un giro positivo a la situación. Dile que estás emocionado por todas las opciones que tiene ahora, insiste en que puede intentar buscar un trabajo que le guste de verdad, o retomar los estudios para formarse en un ámbito totalmente distinto, o escribir ese libro con el que siempre había soñado.

Recuérdale que cuando una puerta se cierra, otra se abre, si de verdad está dispuesto a luchar por ello.

Publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por María Ginés Grao.

Escrito por Ann Brenoff 


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