Desarrollo Humano

Published on January 17th, 2018 | by Laura Alvarez Alvarado

¿Crees tener siempre la razón? ¡Cuidado!

Todos conocemos  alguna persona que siempre pretende tener la razón y que no acepta otro punto de vista sobre cualquier cuestión que no sea el suyo propio. Esta característica de su personalidad hace que la convivencia y la relación con otras personas sean muy complicadas.

Características de estas personas.

Este defecto no se presenta por regla general como una característica aislada en el sujeto, sino que es una manifestación de un tipo de personalidad determinada. El hecho de no aceptar otro punto de vista nos está reflejando la poca confianza que estas personas tienen en los demás. No escuchan las opiniones y argumentos de los otros porque no valoran lo que éstos puedan decir, lo que les hace tener poca empatía con otras personas.

Estas personas están obsesionadas con tener el control de las situaciones. Todo lo que sea salirse de sus normas y su rutina les incomoda, por lo tanto no están a gusto con las situaciones novedosas y con los cambios. Esto les convierte en personas poco flexibles y, en muchas ocasiones, realmente maniáticas, ya que desarrollan una serie de rutinas en su vida que acaban convirtiéndose en imprescindibles. Esta actitud soberbia enmascara muchas veces una personalidad insegura, que necesita constantemente el reconocimiento de los demás, y creen que imponiendo sus opiniones pueden conseguir ese prestigio y reconocimiento que tanto anhelan.

El ejemplo más característico de este tipo de personalidad llevada al límite, serían los dictadores, personas que creen estar en posesión de la verdad absoluta y no respetan ninguna idea ni opinión que difiera de las suyas. Esta clase de personalidad se puede presentar en cualquier nivel social o profesional.

Causas de este comportamiento.

Desde que somos pequeños recibimos una serie de enseñanzas e informaciones de diferentes ámbitos que van configurando nuestra manera de pensar. Las opiniones de nuestros círculos más cercanos; la familia y los amigos son las que más nos marcan y más influyen en nosotros.

Cuando siempre recibimos opiniones e información en el mismo sentido, nuestras posturas se van haciendo más inflexibles y nos volvemos radicales defendiendo estas posturas y no admitimos otros puntos de vista distintos del nuestro.

La educación suele ser la clave de estos comportamientos, aquellos niños consentidos a los que no se les ha puesto límites y que siempre han conseguido lo que han querido acaban convirtiéndose en personas caprichosas y déspotas que no admiten que les contradigan y que siempre quieren tener la última palabra.

El extremo contrario también puede generar personas de estas características, cuando se recibe una educación demasiado rígida e inflexible, la persona también tenderá a actuar de esta manera ante los demás. Además de estos condicionamientos que podríamos llamar externos, hay también un condicionante interno que es el propio carácter de la persona, hay personas que viviendo en ambientes propicios a desarrollar posturas inflexibles, no lo hacen y por otro lado hay personas que son intolerantes aunque hayan recibido una educación adecuada.

Convivir con estas personas.

La convivencia con este tipo de personas no es fácil, ya que no aceptan que se les lleve la contraria y cuando esto sucede intentarán por todos los medios imponer su opinión, si no lo consiguen se encolerizarán y si lo logran, intentarán humillar y restregar su triunfo a quien se le ponga enfrente.

La complejidad de estas relaciones se refleja en muchos matrimonios. Cuando uno de los cónyuges intenta imponer siempre su manera de ver las cosas puede producir dos reacciones en su pareja; o bien esta acepta la imposición, en cuyo caso vivirá en cierto modo juzgada por su pareja o se revelará contra esas imposiciones, lo que provocará reacciones llenas de ira de su pareja y se establecerá un clima de tensión y de constantes discusiones que pueden provocar una ruptura.

En el ámbito laboral también se hace muy difícil esa relación, especialmente cuando es el jefe quien cree tener siempre la razón, lo que puede llevarle a imponer a sus empleados decisiones absurdas y caprichosas y lograr que estos estén a disgusto y que no se consiga un buen ambiente de trabajo, que es imprescindible en toda organización empresarial.

 Cómo vencer este defecto.

Ya hemos visto que esa obsesión por llevar siempre la razón es simplemente un reflejo de un tipo de personalidad, por eso es muy difícil cambiar este defecto si no intentamos hacer un cambio más completo en nuestra manera de ser y de comportarnos. Podemos enumerar varias premisas para intentar que se produzca este cambio:

Voluntad de cambiar: La persona ha de ser consciente de que tiene este defecto y debe tener la voluntad de corregirlo.

Ser más receptivo: Uno de los problemas de este tipo de personas es que no escuchan a los demás, este es el primer paso para comprender y aceptar otros puntos de vista.

Salirse de las rutinas establecidas: Estas personas son a menudo víctimas de sus propias rutinas. Salirnos de estas rutinas nos hará ver la vida de una manera menos limitada y nos hará más fácil disfrutar de ella.

Abrir la mente: Conocer nuevos lugares, distintos ambientes y personas diferentes nos enriquecerá y nos hará más abiertos.

Es de suma importancia que si tienes este problema de pensar que te asiste siempre la razón, busques ayuda psicológica, ya que no hay quien aguante, convivir con una persona con estas características, pierdes amigos, familia, trabajo.  O bien si  convives con una perdona así y ya no sabes que hacer, para poder salir adelante, también necesitas “Orientación Psicológica”, ya que te puedes pasar toda la vida tratando de que cambie y nunca lo lograrás, te puedes llegar a enfermar y hasta morir y esa persona seguirá siendo la misma.

 


About the Author

*Laura Álvarez Alvarado. Psicóloga Clínica. Maestría en Desarrollo Humano. Doctorado en Terapia Familiar. Fundadora de la Clínica de Asesoría Psicológica. Fundadora y Presidenta del Centro de Asesoría para Depresivos. Tels. 2-89-83-74 y 2-89-83-75 Cel. 998-577-38-60 laurisalbavera@hotmail.com www.clinicadeasesoríapsicologica.com



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