Hace unas semanas circuló por el mundo el descubrimiento de un grupo de cuatro arqueólogos mexicanos encabezados por el también antropólogo Guillermo de Anda, quienes al parecer descubrieron por fin la entrada al misterioso inframundo maya o Xibalbá. Gracias a excavaciones realizadas en Yucatán, los exploradores dieron con una red subterránea de cenotes (rÃos sagrados) y cuevas dentro de las cuales se erigen templos que coinciden en detalles con los pasajes del libro sagrado maya del Popol Vuh.
Estas construcciones están emplazadas en lugares a los cuales no es fácil llegar y dentro de una de las cavernas hay un curioso camino de alrededor 100 metros de largo que gira hacia un espejo de agua en dirección hacia un grupo de estalactitas y estalagmitas, similares en forma a una ceiba, el árbol sagrado que para la cultura maya representaba la vida. El extraño sendero culmina en una especie de plataformas, el esquema y la estructura de este camino es muy semejante a las de la Cueva de Balakanché, en Chichén Itzá.
Lo asombroso es que en numerosas cavernas se pueden ver una especie de “puertas” como accesos naturales cerrados con piedras cuidadosamente talladas con una entrada muy pequeña de menos de 1 metro de altura. Dentro de éstas, los exploradores hallaron gran cantidad de restos humanos y de ofrendas religiosas. Y por si fuera poco, explica el maestro de Anda, en las crónicas de 1562 se describe la persecución a la que fue  sometida esta cultura por parte de los españoles en los que se mencionan a 17 cuevas que eran usadas por los mayas como escondites en los cuales podÃan llevar a cabo sus rituales en secreto.
DERRIBAN MITO
El profesor investigador de la Universidad Autónoma de Yucatán, coordinador del departamento de arqueologÃa subacuatica de la Facultad de Ciencias Antropológicas, nos explica que su especialidad como arqueólogo subacuático y el estudio de los cenotes les dieron la posibilidad de realizar distintos descubrimientos como el estudio forense (ósteo tafonómico) de los restos óseos provenientes del Cenote Sagrado de Chichen Itzá. Trabajo que le valió el Premio Nacional de AntropologÃa FÃsica otorgado por el INAH en el año de 2007 y del que pudo descifrar que no eran vÃrgenes a las que se sacrificaban en los cenotes, sino a niños pequeños.
“La parte más importante de nuestro trabajo y algunas veces la menos comentada, no es el descubrimiento en sÃ, sino la metodologÃa de investigación y trabajo que hemos llevado a cabo. Me refiero especÃficamente al trabajo previo en gabinete, que incluyó la investigación de archivos históricos del Siglo XVI, el análisis forense de los restos óseos del Cenote Sagrado de Chichen Itzá, y muchos años de trabajo en el campo. Toda esta metodologÃa de investigación, es la que nos llevó a finalmente encontrar los rasgos arqueológicos que hemos descubierto en nuestro campo. Confiamos en que siguiendo éste trabajo podamos conseguir más resultados que puedan contribuir al mejor conocimiento del culto a cuevas y cenotes en Yucatán”.
Cabe mencionar también que esto ha sido un esfuerzo de un grupo de solo 4 arqueólogos de la Universidad Autónoma de Yucatán, institución que creyó desde un principio en el proyecto y que lo ha apoyado hasta la fecha. Este trabajo se llevó a cabo con un presupuesto muy limitado en comparación con otros proyectos arqueológicos, pero que fue exitoso gracias a la aplicación de un trabajo disciplinado y metodológico. ¿Qué mitos ha dejado atrás sus nuevos descubrimientos sobre los mayas?
“En realidad el único mito que hemos roto por completo con nuestras investigaciones es aquel que hablaba de que en los cenotes se sacrificaba únicamente a doncellas vÃrgenes. Lo que si hemos podido comprobar es el hecho de que existÃa un fuerte culto hacia el inframundo maya (entendiendo al inframundo maya tal y como se ha manifestado en el Popol Vuh), y que este culto se reveló en cuevas del área del Norte de Yucatán, en modificaciones hechas dentro de las cuevas y cenotes”.
¿Es verdad que el nombre de los Mayas, es una invención de los españoles y que esta cultura se le conoce como Itzaes?
“No se conoce el nombre real de este grupo, y sÃ, el nombre de Maya fue adjudicado por los españoles. Se sabe -de acuerdo a algunos investigadores- que Maya puede ser también una toponimia que significarÃa “la región de las calizas”. Por otro lado, Itzaes no era el nombre genérico de los mayas, Itzaes es un grupo maya en especÃfico que habitó en el sitio de Chichen Itzá”.
¿Qué repercusiones han tenido sus más recientes descubrimientos?
“Las repercusiones han sido tremendas ya que un gran público se ha interesado en ellas. La noticia ha dado la vuelta al mundo y ha despertado un enorme interés en la cultura maya y especÃficamente en la utilización de las cuevas y cenotes en el norte de Yucatán. En este último sentido creemos haber contribuido a un mejor entendimiento de la actividad del culto al cenote en el Centro de Yucatán. Sin embargo aún queda mucho por hacer e investigar y pronto iniciaremos una nueva temporada de campo en donde esperamos complementar los datos y la información con la que contamos”.
¿En qué proyectos está trabajando actualmente?
“Actualmente me encuentro trabajando en el proyecto de investigación del culto al cenote en el centro de Yucatán, y también un proyecto de desarrollo de tecnologÃa para investigar las cuevas inundadas, especÃficamente la construcción de un ROV (VehÃculo Operado a Control Remoto). Este último es una especie de robot muy compacto, capaz de tomar fotografÃa video y muestras entre otras cosas, en zonas muy restringidas o demasiado profundas de los cenotes”.







