Aún cuando los efectos de la crisis económica parecen haber impactado en todo el mundo, los más recientes análisis indican que América Latina fue de las regiones menos golpeadas. De hecho, aún y con los costos de la crisis, especialistas y líderes regionales pronostican un mejor 2010.
El Fondo Monetario Internacional por ejemplo, prevé que la región se contraería 2.5% en 2009 y crecería 2.9% en 2010. Sin embargo, nada está escrito y el crecimiento que muchos prometen para América Latina podría venirse para abajo. ¿Qué hacer entonces ante esta y otras disyuntivas? Mirar hacia Asia. Este bloque de países parece ofrecer una de las llaves de nuestra recuperación: mercados importantes para las exportaciones como una alternativa al mercado estadounidense.
En el idioma chino, la palabra crisis también significa oportunidad. En otras palabras, es buen momento para copiarle a los chinos y hacer de esta crisis una oportunidad. Una idea de cómo estábamos previo a la crisis nos ayuda a enfatizar este punto. Al inicio de la crisis, a finales de 2008, Latinoamérica gozó de tasas históricas de crecimiento (año con año de entre 6,7 y 8 por ciento anual) en gran parte debido al valor agregado que nuestra región ofrece en cuanto a producción de materias primas se refiere. Aunado a lo anterior, gracias al buen desempeño económico, la región vio la consolidación de la clase media y una clara disminución en los índices de pobreza.
Regresar a estos niveles se antoja difícil en el corto plazo. Y es que aún y con un repunte de la economía de EUA, la recuperación en México, Centroamérica, y el Caribe, -economías con mayor interdependencia- tardará en llegar y los resultados en materia de comercio, remesas, divisas turísticas y transacciones petroleras serán muy paulatinos. Por ello, es oportuno voltear a Asia como muchos países de la región ya lo están haciendo (Brasil, Chile, Argentina).
¿Porque Asia? China por ejemplo, según los últimos cálculos, cerrará el año mejor que cualquier otra economía en el mundo, regresando a niveles de 8 por ciento en el 2009. El gobierno comunista chino, inyectó una fuerte cantidad de capital para infraestructura y obra pública, alentado el empleo y un mayor consumo interno entre sus millones de habitantes. Al hacerlo, los productores chinos demandarán mayor materia prima para el ensamble de sus productos. Esto representa una buena oportunidad para las economías latinoamericanas quienes podrán vender a Asia y dejar de depender de su mercado principal, Estados Unidos.
De hecho, Asia ha sustituido a Estados Unidos como el principal mercado de exportación de Chile y Brasil. China tiene ya acuerdos comerciales con Chile y Perú y está en busca de otros, incluyendo tratados con Venezuela y Colombia.
En materia de desarrollo, hay disparidades y experiencias que ambas regiones pueden aprender de sí mismas. Con niveles de desarrollo muy distintos y con severos problemas y falta de inversión en materia de investigación, tecnología de punta, entre otros, el nivel de atraso en esta materia puede llegar a repercutir en el desarrollo de ambas regiones.
El momento de actuar y aprovechar la crisis es latente. Los lazos comerciales existentes entre América Latina y Asia son buenos, ya sea a través de APEC, los acuerdos de cooperación Panamericano-Pacifico o la serie de acuerdos bilaterales. Al mismo tiempo, para poder aprovechar estos acuerdos al máximo, América Latina tiene que hacer su tarea y mejorar su competitividad regional. De otra manera, será difícil remontar y volver a los índices de crecimiento que registramos previo a la crisis.







