La propiedad industrial: instrumento para el desarrollo de los países de economía emergente | Revista Gente
19 de 5 de 2013

La propiedad industrial: instrumento para el desarrollo de los países de economía emergente por Leslie Hendricks y Hugo Alday

Abril 09, 2010 Por: Leslie Hendricks y Hugo Alday Categoría: Artículo Principal, Mercadotecnia, Oct-Nov09

pag-26-marcas1La propiedad industrial integra un complejo conjunto de conceptos e instrumentos jurídicos internacionales y nacionales, cuya finalidad primordial es la de promover el desarrollo tecnológico de los países por medio de la protección temporal que los Estados deben proveer a los titulares o inventores a cambio de la publicidad de dichas invenciones para su posterior utilización general.

En esta ocasión, nos referiremos únicamente a un área específica de la propiedad industrial en la que se establece el desarrollo tecnológico de las empresas como son las patentes, diseños industriales y los modelos de utilidad, es decir a las invenciones, por lo que al hacer referencia a los derechos de propiedad industrial nos referiremos en exclusiva a estas dos modalidades.

En una idea principal, la propiedad industrial puede ser en ocasiones considerada como un producto de primera necesidad para países con un alto grado de desarrollo tecnológico como Alemania, Reino Unido, Francia, Estados Unidos e Italia, considerando a Alemania como el principal generador de patentes farmacéuticas, ya que los ingresos que por dicho rubro genera ese país anualmente resultan de gran importancia económica a nivel mundial. Sin embargo, naciones como México, la propiedad industrial puede ser considerada como un lujo debido a la urgencia de inversión en otros sectores como salud, educación, vivienda y alimentación, inversiones sin fondo que impiden el desarrollo de los países de economía emergente y que han sido heredados de administración en administración desde tiempos remotos.

En este sentido, en México cuyo gobierno históricamente ha tomado decisiones sin prever las posibles consecuencias que pudieren generar éstas, y que hemos denominado en el presente estudio como decisiones de un día después[1]; éstas han sido plasmadas en diversas ocasiones mediante la premura de la firma de tratados internacionales, con la consecuente resaca de las decisiones mal tomadas.

En el caso que nos ocupa, la resaca se plantea después de ingresar al mundo de la propiedad industrial, ya que la premura con la que suscribieron los convenios internacionales en la materia no les permitió impulsar políticas internas que sirvieran de base para preparar a sus pequeñas y medianas empresas para aprovechar el desarrollo de los adelantos tecnológicos como un arma productiva y poco a poco se convirtió en un lastre administrativo por el costo generado.

Más aún si tomamos en consideración que naciones como México suscribieron algunos tratados internacionales bajo presión para obtener otros beneficios adicionales, como préstamos o empréstitos de diversos organismos internacionales, o bien, que se integraron a bloques económicos adoptando sistemas de propiedad industrial como moneda de cambio para obtener acuerdos futuros para el tránsito de personas y transportes en frontera, resulta evidente la falta de capacidad para negociar a detalle en estas ramas de la tecnología.

En este orden de ideas, la adopción de tratados internacionales obligó a los países en desarrollo a realizar un salto tecnológico en tan solo una década para ponerse a la par de los miembros originales del Convenio de la Unión de París que llevaban más de un siglo trabajando en la materia.

Con ello, la diferencia en la conciencia nacional acerca de la importancia de la propiedad industrial de unos y otros, ha ocasionado enormes desventajas en el alcance de los fines para los cuales fueron creados dichos acuerdos, y que los países no industrializados en su mayoría, aún no han alcanzado a comprender.

En la experiencia internacional de México, los resultados que se han suscitado a partir de la firma del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN) y de la ratificación de acuerdos internacionales en propiedad industrial, han arrojado resultados muy alentadores en algunas ramas de la economía, sin embargo en materia de propiedad industrial tal parece que México se ha convertido meramente en una oficina receptora de solicitudes de otras naciones para proteger sus invenciones en el territorio mexicano; y no así, como motor del desarrollo de las empresas mexicanas.

Es por ello que ante, este tipo de situaciones que ponen a México junto con otros países de economía emergente como punteros en las naciones sin desarrollo tecnológico, el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial desarrolló convenios de colaboración con universidades y centros de estudio, principalmente a través de los Institutos y Universidades Tecnológicas, a efecto de incentivar el desarrollo de la tecnología y de la protección de la tecnología para generar riqueza a partir de la transferencia de tecnología a nivel nacional y en el ámbito internacional.

Para ello, es preciso adoptar los mecanismos que diversos tratados multilaterales establecen como beneficio para aquellos países de economía emergente que sean miembros de la Unión de País o de la Organización Mundial de Comercio, aportando esquemas desarrollo tecnológico a menor precio para fomentar el crecimiento de estas naciones en un esquema de planeación que vincule y articule a las universidades, las empresas y el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial.

Con este tipo de acciones, el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial y las universidades nacionales, promueven el desarrollo tecnológico de las empresas mexicanas vinculadas con los diversos centros de articulación empresarial de las distintas universidades, a través de la transferencia tecnología, en beneficio de todos los mexicanos.

[1] Las decisiones gubernamentales de “un día después” en México resultan de vital relevancia en el estudio de los resultados de toda gran decisión de Estado, ya que desde la independencia de México se llegó a la decisión de que un día después seríamos un Estado Federal, sin que nadie tuviera conocimiento cierto sobre el significado del federalismo; de la misma manera “un día después” de terminada la revolución mexicana México se levantaba como una república con sistema presidencialista y de partidos, sin que existiera conciencia de ello. En el campo que nos ocupa, que es el de propiedad industrial, “un día después” de la adhesión a los tratados internacionales y en particular del TLCAN, México despertó inmerso en el sistema internacional de propiedad industrial sin conocimiento sobre la materia, sin preparación y sin la infraestructura para enfrentarlo.



Comenta este artículo


Imagen Cambiar Imagen
portada-44

Editorial Febrero - Marzo 2013

Acudimos al congreso anual de Coparmex realizado en Durango. Por casualidad o causalidad, compartimos la cena con una pareja de lugareños. Nos platicaron la terrible sequía vivida en ese estado, las nefastas consecuencias para la economía local y el hambre

Leer más ...
portada-43-graciela-saldana-dic-2012

Editorial Diciembre - Enero 2013

Un 56 por ciento de la población no cree posible un cambio en la política mexicana. Vaya, tan alta cifra debe alertarnos. ¿De verdad tantos millones de mexicanos piensan que no tenemos remedio, que nuestro País seguirá para siempre con

Leer más ...
pag-web-portada-42-miguel-angel-lemus-oct-nov-2012

Editorial Octubre - Noviembre 2012

Me llamó mucho la atención que uno de nuestros más prestigiados colaboradores, Mario Rendón Monforte, enfatizara en su artículo escrito para ésta edición, que los gobiernos no están para generar empleos, ello es tarea del empresariado.

Leer más ...

Revista Gente. Todos los Derechos reservados
Diseño y Posicionamiento Web: Grupo BFX