Se trata de un proceso sistemático, que se hace continuamente, a través del cual vamos a medir lo relativo al producto o servicio que ofrecemos y todo lo que al interior de la organización desarrollamos, para comparar los indicadores con los de nuestro principal competidor.
¿Quién dice que mi empresa es la mejor en tal o cuál aspecto? ¿A quién debo creerle cuando dice que mi producto o servicio es el mejor en comparación con la competencia en el sector? ¿Cómo saber que no me están endulzando el oÃdo o que no lo hacen para que siga con tal o cual profesionista o empresa? Medir nuestra productividad, nuestra eficiencia empresarial es como comprar artÃculos de la canasta básica, osea, de primera necesidad. Jamás podremos evitar que el cliente nos compare con la competencia, asà que en vez de tratar de evitarlo, tenemos que tomarnos un tiempo para hacerlo nosotros mismos…
No, no, por favor quite esa cara de sorpresa, no se trata de espiar y copiarle a la competencia nada más porque sÃ, sino de medir los pasos que ellos como usted han dado en función de complacer a sus clientes, de crecer como organización y de ofrecer el mejor producto o servicio. Tomar puntos de referencia de otros competidores para mejorar nuestro producto o servicio es la base del desarrollo de un proceso denominado Benchmarking.
¿Qué es benchmarking? Un proceso sistemático, que se hace continuamente, a través del cual vamos a medir lo relativo al producto o servicio que ofrecemos y todo lo que al interior de la organización desarrollamos, para comparar los indicadores con los de nuestro principal competidor (o principales, si desafortunadamente son muchos los que nos roban el sueño) a fin de entender cómo es que ha alcanzado ese nivel de eficiencia. La información obtenida se analiza y con sus respectivas adecuaciones se aplica en nuestra empresa para asà lograr ventajas competitivas.
El benchmarking nace por la necesidad que las empresas tenÃan no solamente de estrategias para sobrevivir a la competencia, sino de hacerlo exitosamente. ¿Cómo? Analizando el entorno para obtener información útil a partir de las prácticas exitosas. Sin embargo, como ya he comentado antes, esto tampoco es posible si no nos conocemos por dentro, si no sabemos cuáles son cada uno de los componentes óptimos y aquellos que tenemos que mejorar al interior de nuestra empresa.
¿Por dónde empiezo? Preparándote para competir:
“Me conozco y por lo tanto me quiero”. Las ventajas del análisis FODA: cuáles son mis fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas.
“Conozco a mi competencia”. Sé cuáles son sus encantos (los que usa para cerrarme el camino) y conozco a las más populares e importantes representantes. Cual si deseáramos el centro de Miss Universo, es necesario conocer a las demás empresas del ramo, a las que más gustan y a las lÃderes, con todo y sus cualidades (sin refunfuñar por favor).
“Me tendré que agenciar algunos de sus tips”. Incluir lo mejor de cada uno en la labor propia, siempre ayuda a mejorar.
“¡Vaya, qué bien me sienta esto!”. ¡Claro! Porque has definido los elementos que han hecho de tu competencia, una fuerte, segura, decidida y siempre requerida. Los estudiaste, tomaste los que más te gustaban, los que se adecuaban a tu figura y los aplicaste a la práctica. Eso te renueva, te da nuevas perspectivas y te coloca otra vez en la batalla… ¡dentro de los favoritos!
El resultado de todo esto en muchos casos lleva a una reingenierÃa de procesos que le permite a la empresa redefinirse y eso por supuesto alumbra el camino que está siguiendo. Recuerde que finalmente, en la guerra, en el amor y en las empresas, cada detalle cuenta… Recuerdo haber leÃdo alguna vez a propósito del benchmarking, que una empresa de cosméticos observaba los procesos desarrollados en diferentes ámbitos, inclusive en el militar y que de esa recopilación de información nació la manera en como hoy se guardan los labiales: de estudiar cómo se guardaban las balas…
Elegir qué es lo primero que vamos a evaluar en este proceso no es sencillo, hay quienes sugieren empezar por los estándares de calidad y el precio; su servidora le sugiere también evaluar los canales de distribución pues en ocasiones todo es óptimo y el error está en cómo llega el producto o la información del servicio al cliente.
Tomando en cuenta que para el benchmarking no hay receta, a cada quien toca empezar a definir cómo implementarlo de acuerdo a las caracterÃsticas de nuestra empresa. Le sugiero que el próximo fin de semana lea a Robert C. Camp, quien explica el benchmarking como nadie. Además si tiene curiosidad, entre a www.pymes.gob.mx , escriba “benchmarking” de lado izquierdo, donde dice “buscar” y encontrará apoyos interesantes para empezar. Si se siente motivado después de obtener toda esa información, le sugiero una lectura obligada para todo el que se encuentre inmerso en este maravilloso mundo de las empresas competitivas: “El arte de la guerra” de Sun Tzu.
“Si las estimaciones realizadas antes de la batalla indican victoria, es porque los cálculos cuidadosamente realizados muestran que las condiciones son más favorables que las del enemigo; si indican derrota, es porque las condiciones favorables para la batalla son menores. Con una evaluación cuidadosa, uno puede vencer; sin ella, no. Muchas menos oportunidades de victoria tendrá aquel que no realiza cálculos en absoluto”. Y vaya que si tenÃa razón…







