El documental “De Panzazo” vino a cimbrar fuerte nuestro modo de ver la educación en México. Si bien, no muestra nada nuevo, sorprende que, en efecto, si todos sabemos qué tan mal funciona el rubro educativo, que tan cooptado se encuentra el sector por el sindicalismo, qué tan poco aprenden niños y jóvenes, que tan limitada es tanto cantidad como calidad, pues, sigan pasando los años y todo continúa igual; por ello, quizá uno de los valores más fuertes de la cinta sea el llamado de atención para decirnos “ehh, lo sabemos y, caray, qué vamos a hacer al respecto!!!
Como si fuera normal, en México, nadie conoce con certeza cuál es la situación de los maestros, vaya, ni la Secretaría de Educación Pública, ni las autoridades educativas, ni los investigadores. El documental confirmó lo que parece inconcebible: no existe ningún registro nacional que sea sistemático y confiable que nos permita conocer cuántos maestros de educación básica se encuentran frente a grupo, cómo están distribuidos en el país, qué edad tienen, cuál es su formación, qué problemas pedagógicos o administrativos enfrentan y qué necesidades tienen para mejorar su desempeño. Y…no hay que esconderlo, ¿cuántos se dedican a ser comisionados para cuestiones de partidos políticos?
A lo más que tenemos acceso es a la serie de manifestaciones que bloquean las principales avenidas del D.F. y las miles de horas de clase perdidas, como consecuencia de estas marchas, en las escuelas de diferentes estados de la República. Y… ¿quién vendría siendo el responsable de que los datos estadísticos sí existan? Pues no hay que buscarle tanto, basta hojear la Ley General de Educación, en su Artículo 12, fracción X, la cual establece que la autoridad educativa federal es la encargada de regular, coordinar y operar un padrón nacional de alumnos, docentes, instituciones y centros escolares. O sea, en los terrenos de la realidad no hay ningún misterio, lo que sí es palpable es la opacidad, o la negligencia, o la omisión o sencillito: la conveniencia de turbias negociaciones.
Ante lo que parece un panorama desolador, la Asociación Mexicanos Primero –productor del documental De Panzazo- ha realizado una labor muy enriquecedora para nuestro país. Ha pugnado porque el sector educativo mejore sus condiciones en todos sentidos y para ello ha establecido diversas líneas de acción, además claro, de tener un diagnóstico confiable de la situación. Para Mexicanos Primero, todos hemos sido excesivamente complacientes con los malos resultados y arreglos corruptos, pero están convencidos, -y creo deberíamos sumarnos a su optimismo- de que tenemos una oportunidad histórica para cambiar la visión en el tema y llevar a nuestro país a mejores calificaciones tanto en seguridad, salud, productividad y por supuesto, educación.
El detalle es sumarnos a sus acciones desde donde podamos. La educación, ni duda cabe, debe ser una prioridad nacional para que nuestro país compita en las grandes ligas internacionales, de otra manera, pasivos y benevolentes ante lo inconcebible, solo veremos cómo el progreso, la productividad y el crecimiento se da en otras naciones.
Yvette Hesse E.
Dirección Editorial








