Desarrollo Humano

Published on January 9th, 2018 | by Laura Alvarez Alvarado

¿Cómo Controlar el Enojo?

El enojo es un sentimiento muy peligroso ya que nos conduce a hacer cosas sin pensar, a actuar por impulso y a medida de que las discusiones se van tornando más acaloradas, nos convertimos en monstruos despiadados e irreconocibles con tal de derrotar al otro a cualquier precio.

El enojo consta de tres componentes básicos. El primero es el pensamiento, algo que nos dice que nos quieren pasar por encima, que no nos están respetando, que no nos aprecian lo suficiente. Como reacción a este pensamiento inconciente hay una respuesta corporal donde tus músculos se ponen tensos, la presión arterial comienza a elevarse, tu cuerpo se está preparando para la última etapa: el ataque. Su principal objetivo es defenderte, no interesa si en realidad te atacaron o no, tú lo sientes así y en consecuencia responderás. Tu defensa podrá tomar una forma verbal o física, pero el fin es el mismo: lastimar a quien te hirió primero. El enojo clama venganza y justicia, pero justicia ante nuestros ojos, ante nuestra perspectiva que no siempre es la más acertada. Es un sentimiento “moral” que apunta no solamente a defenderse al ataque del momento, sino también busca prevenir ataques futuros mediante el daño a nuestro atacante.

Cuando nos dicen que aprendamos a suprimir nuestro enojo muchos pueden sentirse estafados, consideran que están haciendo algo incorrecto al dejar pasar ese momento, ¿cómo el otro puede tener razón?, ¿cómo lo vamos a dejar salirse con la suya sin que sufra las consecuencias?

Cuando nos enojamos dejamos salir una energía increíble que muchas veces no podemos ocultar aunque pongamos esfuerzo en ello, el enojo surge a consecuencia de situaciones que nos causan malestar y/o circunstancias desagradables como una humillación, para dar un ejemplo de las muchas causas que puede provocarnos enfado, y que a la vista de otras personas pueden parecer insignificantes. Puede suceder que tengamos más tendencia al enojo cuando nos sentimos cansados, bajo un fuerte estrés o sencillamente porque algunas veces estamos más sensibles de lo acostumbrado, y lo que en determinado momento nos provoca enojo, en otro momento podría no afectarnos.

En un momento de cólera hay un sentimiento de excitación y necesitamos tomarnos nuestro tiempo para que esa excitación desaparezca, muchas veces es necesario recluirnos en nuestra recámara o en un lugar a solas, alejados de las personas o cosas con quienes sentimos enfado, para evitar perder el control, saber como actuar, para no decir o hacer cosas de las que más tarde podríamos arrepentirnos, o por el contrario, si es otra persona que está experimentando ese enojo sin ninguna razón aparente, es mejor darle su espacio para que se calme, para no contrariarla aún más.

Cuando experimentamos un episodio de enojo es mucho más difícil controlar nuestras emociones, frustraciones y muy pocas veces podemos tomar una decisión adecuada, porque actuamos por impulso o por la emoción del momento, para darnos cuenta más tarde que el enojo que en su momento sentimos fue más grande al motivo que nos lo provocó. Muchas veces pensamos que al enojarnos podemos descargar la rabia o frustraciones que se han venido acumulando por algún tiempo, por lo mismo no intentamos reprimir esa emoción o sentimiento de enojo, para darnos cuenta más tarde que no sentimos un alivio sino tan sólo un desahogo momentáneo.

¿Qué hacer para controlar el enojo?

  • Analizar la situación con la mayor tranquilidad posible.
  • Pensar antes de actuar.
  • Estar conscientes de lo que estamos sintiendo en esos momentos.
  • No dejarnos llevar por la emoción del momento.
  • Restarle importancia a la situación, hasta donde sea posible.
  • Reflexionar si la causa del enojo no es un malentendido.
  • No dejar que un motivo de enojo se vuelva obsesión.
  • Tratar de ver la situación desde el punto de vista de la otra persona.
  • Utilizar las palabras adecuadas “yo siento”, “yo creo”, “yo quiero”… en lugar de culpar a otras personas.

Vale la pena tomar en cuenta que el enojo es una emoción normal y muchas veces es conveniente y hasta aconsejable demostrarlo para dejar claro nuestro desacuerdo, pero, sin perder el control o sin extralimitarnos Para poner un ejemplo podríamos hablar de nuestros hijos, que muchas veces se sienten con el derecho de minar nuestra autoridad y/o de faltar al respeto de sus mayores, es bien sabido que el enojo es difícil de controlar, porque aunque no lo queramos o no nos guste nos encontramos diariamente con personas y/o circunstancias desde las más insignificantes, hasta las más complicadas, como sentirnos molestos por que nuestro cabello no se acomoda, o porque se nos quebró un uña, hasta una discusión con nuestra pareja.

Tener control sobre nuestras reacciones no es lo mismo que reprimir lo que estamos sintiendo, pero haciendo un esfuerzo,  podemos evitar que el enojo se haga violento y nos haga vociferar estruendosamente lo que en nuestro estado normal no haríamos, porque muchas veces, el silencio es más elocuente que los gritos y las palabras altisonantes provocados por la ira y nuestro descontento; no debemos olvidar que antes de actuar y de hablar, debemos contar hasta diez o hasta cien.

Cualquiera que sea la razón del enojo, debemos esforzarnos en buscar el diálogo, no debemos callar las razones por las que nos sentimos mal y con enfado, pues se sabe que expresarnos es fundamental; muchas son las personas que tienen por norma o hábito, dar rienda suelta al enojo, es una hábito que se puede romper, si aprendemos primero a razonar y tratar de encontrar lo que nos hace enojar y aprender a manejarlo de una manera que no perjudique o haga más grande el conflicto o lo que pensamos que es un conflicto.

¿Cómo controlar el enojo?

Cuando el disparador de nuestro enojo aparece, atacamos prácticamente de inmediato, por lo tanto tenemos que intentar calmarnos antes de hacer algo. Cuando el pensamiento de “estamos siendo atacados” aparece, debemos atenderlo de inmediato e intentar modificarlo. Respira hondo y concéntrate en tu respiración, incluso cuenta tus respiros. Mientras haces esto piensa ¿es esto realmente un ataque? Inténtate colocar en los zapatos de tu interlocutor, quizás esté teniendo un mal día, esto no tiene nada que ver contigo así que no lo sientas como una ofensa personal. Siéntete como si estuvieras realizando una delicada tarea, un desafío para poner a prueba tus habilidades para lidiar con personas o situaciones difíciles. Si consideras que no puedes controlar tu enojo y te ha traído serios problemas, es tiempo de que busques ayuda psicológica, ya que perderás amigos, familia, trabajo y te enfermarás mucho.


About the Author

*Laura Álvarez Alvarado. Psicóloga Clínica. Maestría en Desarrollo Humano. Doctorado en Terapia Familiar. Fundadora de la Clínica de Asesoría Psicológica. Fundadora y Presidenta del Centro de Asesoría para Depresivos. Tels. 2-89-83-74 y 2-89-83-75 Cel. 998-577-38-60 laurisalbavera@hotmail.com www.clinicadeasesoríapsicologica.com



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