Turismo

Published on January 10th, 2018 | by Paolo De La Fuente

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Chacchoben: entre lo sagrado y lo terrenal

¡Cuántas veces soñamos con visitar sitios lejanos cuando en nuestro propio Estado se encuentran lugares increíbles! Sea fin de semana o vacaciones largas, si les gustan los lugares mágicos, la zona sur de Q. Roo posee sitios espectaculares. Chacchoben es uno de ellos.

A 85 kilómetros de Chetumal, se encuentra esta zona arqueológica cuya característica sobresaliente es la presencia de altares circulares monolíticos y estelas. El área monumental del asentamiento se encuentra contigua a la carretera, por lo que es de muy fácil acceso. Chacchoben tiene un fuerte potencial turístico, ya que además de su valor histórico como sitio arqueológico, está ubicado cerca de Mahahual, más o menos a una hora de camino.

A decir de los pobladores más antiguos hablantes del maya, el nombre de Chacchoben hace alusión al Maíz Colorado. Respecto a la historia de este sitio y de acuerdo con datos del INAH, es muy probable que los primeros habitantes de la región se establecieran durante el preclásico tardío, en pequeños caseríos alrededor de los cuerpos de agua perennes, como la Laguna del Ocho y la de Chacchoben; sin embargo, es hasta el clásico temprano cuando el sitio se desarrolló monumentalmente y se erigieron los principales edificios de carácter público.

No dejen de observar, el Templo Adosado pues muy probablemente constituyó el umbral por el cual los iniciados podrían establecer un contacto entre lo sagrado y lo terrenal. Las únicas dos estelas con inscripciones jeroglíficas encontradas, presentan textos prácticamente ilegibles, por lo que sólo puede suponerse que Chacchoben fue un sitio mayor vinculado a alguna capital regional del área del Petén; a juzgar por el estilo arquitectónico de sus construcciones, las cuales presentan esquinas remetidas de los paños en los edificios más tempranos y redondeadas en los de construcción posterior con el típico arreglo de zócalo, presentan una clara similitud con los documentados en sitios del norte de Belice más que con sitios del norte yucateco.

Se han explorado los cinco edificios que descansan sobre el Gran Basamento, el edificio principal del Conjunto de las Vías, así como las bajas plataformas que flanquean una de ellas. Es importante mencionar que todos los edificios intervenidos presentan diferentes etapas constructivas, mismas que se pueden apreciar sólo parcialmente en los edificios explorados, lo que pone de manifiesto la larga ocupación del sitio.

En las fachadas del Gran Basamento, se pueden observar dos etapas constructivas, que repiten el mismo patrón arquitectónico. En su etapa final presentó tres cuerpos escalonados sobre los cuales descansan los edificios ceremoniales. Seguramente los dos pequeños edificios que rematan una de las escalinatas de acceso tuvieron como función el restringir el paso al Templo 2 y al espacio sagrado que debió representar en su conjunto la superficie del Gran Basamento.

Es interesante mencionar, que una de las construcciones más tardías del conjunto y que fue la que mayormente se conservó, es el conocido como Templo Adosado, el cual fue edificado sobre los peldaños del Templo 1, cuando el sitio fue nuevamente revitalizado como lugar de veneración a las deidades patronales que permitían la continuidad de la vida y la reproducción de ciclos vitales en las creencias de sus habitantes. Muy probablemente constituyó el umbral por el cual los iniciados podrían establecer un contacto entre lo sagrado y lo terreno, y posiblemente también sirvió como indicador astronómico de fechas importantes del calendario, cuando el monumento 1, fue cubierto por nuevas construcciones.

El edificio principal del Conjunto de las Vías fue originalmente construido con el arreglo piramidal característico de los templos, sin embargo, este fue modificado para constituir un recinto bajo abovedado, que representa como característica sobresaliente un altar central en el interior, en donde se plasmó un motivo pictórico asociado a la cuenta del tiempo y a los ciclos del sol y de venus, recreando asimismo, el concepto de los cuatro rumbos, tan importante en el pensamiento maya.

Se encuentran otras construcciones mayores aún sin explorar, que en su conjunto constituyen una pequeña plaza con altar central que se comunica con las plataformas habitacionales que flanquean las llamadas Vías. Su arreglo indica una unidad familiar, en donde además debieron funcionar santuarios de carácter unifamiliar privado. Entre los materiales recuperados en ellas, podemos mencionar cerámicas de uso doméstico, implementos de molienda, puntas de lanza, cuchillos, navajillas de obsidiana y variados objetos como malacates, pesas de red y piedras labradas con el motivo cruciforme representado también en la pintura del altar en el edificio principal del conjunto.

El sitio cuenta con grandes árboles, que se cubren de heno y que le confieren, principalmente al conjunto de las Vías, una gran belleza; entre las especies arbóreas que se pueden observar, están el zapote, higueras, pimientas, ramones, chacas, corozos, cedros blancos y caobas en menor proporción, así como una gran cantidad de aves cantoras y tucanes. El sitio puede visitarse de 8:00 a 17:00 horas.

*Agradecemos al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) por los datos proporcionados, así como al Fideicomiso de Promoción Turística Grand Costa Maya y a su Director General, Fernando Salazar Cámara por las facilidades otorgadas. Visite el portal: www.grandcostamaya.com


About the Author

*Lic. en Ciencias y Técnicas de la Comunicación. Coordinador Editorial en Revista Gente Quintana Roo. @paolodelahesse



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